Un Norteamericano en Fresnillo, Anécdota del Siglo XIX

Albert M. Gilliam (viajero estadounidense) obra: viajes por México durante los años 1843 y 1844. (fragmentos)

parte 1

…Unos días después de mi arribo a Zacatecas, entregué una carta de presentación, que cortésmente me había proporcionado un caballero irlandés en la ciudad de México para el señor John Kimble, de Fresnillo. Encontré al señor Kimble un perfecto caballero, originario de New Hampshire. Durante su residencia en Zacatecas se había casado con una encantadora dama mexicana. Aunque residía en Fresnillo, donde era el administrador de la hacienda de beneficio de mineral de esa población, tuve la fortuna de conocerlo aquí y entregarle mi carta…
…Todo dispuesto en completa preparación, mi intérprete y yo tomamos asiento en la carretilla para nuestra partida, en la mañana de día primero de febrero, animados con la esperanza de que sería un viaje expedito y delicioso. No obstante, en la partida misma experimentamos un mal pronóstico creado por la necedad de las mulas de carga…
No acabábamos de pasar la última casa de la ciudad cuando iniciamos el ascenso de la montaña la Mala Noche…la Mala Noche es de gran altura y se viaja en ella por un camino trazado por un ingeniero inglés y construido por los prisioneros. Ganada la cima, e iniciado nuestro descenso, percibí que no todo iba bien, y rápidamente instruí a mi intérprete para que ordenara al conductor detenerse, pero igualmente rápido el miserable ingenio volcó…

parte 2

…mi viaje estaba destinado por la mala fortuna que se había apoderado de mí, a un movimiento retrogrado, y con mucha angustia por mi interprete nos apresuramos de vuelta a Zacatecas…
…el día 4 del mes inicie de nuevo mi viaje, acompañándome una corta distancia mi amigo el Sr Scott ( un inglés, quien había estudiado ingeniería civil en su propio país y fue enviado a esa ciudad por una compañía minera inglesa para investigar y mejorar y mejorar la extracción de mineral, así como la maquinaria para la acuñación de la moneda ). Antes de separarme del señor Scott, le pedí instruyera uno de mis sirvientes para que, a mi arribo a Fresnillo, me condijera a la casa del señor Kimble. Después de descansar un corto tiempo, acompañe a mi sirviente a la hacienda de beneficio del mineral, pues esa resulto ser la residencia de mi amigo norteamericano.
…me dijo que el único individuo que él conocía que podía hablar inglés era un norteamericano que había estado a su servicio por un breve lapso, y que por su limitado conocimiento de él no podía recomendarme sus servicios como yo deseaba, pero como no tenía oportunidad de emplear un intérprete antes de llegar a Durango, me vi obligado a aceptarlo.

parte 3

Fui conducido por el cortés señor Kimble por toda su hacienda de beneficio de mineral, la más grande del mundo, y donde se ha producido más plata que en cualquier otra hacienda conocida. Esta mina es la única trabajada en una extensión redituable en todo el país que pertenece enteramente a una compañía mexicana. Para dar a mis lectores una idea de la magnitud, y el gasto consecuente a la extracción de los minerales y a su conversión en plata, el señor Kimble me aseguro que requería una erogación de cincuenta mil dólares semanarios para conducir su operación. La mina se trabaja con máquinas de vapor y el costo del combustible es de catorce dólares por línea.
…se dice que las minas de Zacatecas y Fresnillo se encuentran entre las más antiguas y conocidas de México y, dadas sus riquezas y el tiempo durante el cual se las ha trabajado, han producido una cantidad de metal casi increíble. Un caballero, de elevada posición como minero, me informo que se había estimado que Zacatecas y Fresnillo habían producido doscientos millones de los preciosos metales…

parte 4

Avanzada la tarde, renuentemente me retiré de la casa del señor Kimble, quien me aseguró que me visitaría en el mesón cuando mi pretendido intérprete arribara a la población. Al dejar la mina descubrí que mi sirviente no había esperado por mí y que tendría que encontrar solo el camino a casa, hasta el mesón en el corazón de la ciudad…regrese por las mismas calles que creí había usado para llegar, hasta que a la larga, no pude recordar en donde me hallaba…el sol se ponía y me estremecí de pensar en hallarme perdido de noche en el pueblo de Fresnillo.
…me decidí a hablar a un mexicano que se hallaba en la calle. Le dije en consecuencia: “tráigame diligencia mesón”, el hombre me dirigió una mirada inquisitiva y comenzó a proferir un largo discurso en español que yo silencie diciéndole repetidamente: “no entendí señor” .Con marcada sorpresa me volvió a mirar, luego se dio vuelta y se marchó.
Avancé muy poco antes de encontrar a dos jóvenes varones bien vestidos, con apariencia de extranjeros, a quienes decidí abordar en llano inglés, pero movieron la cabeza negativamente. Al final uno de ellos respondió con la pregunta: “¿parlez vouz francais?”, a lo que, con mayor mortificación que nunca antes, tuve que dar una respuesta negativa. Me ingenie a continuación, a través de señas, para hacer comprender a los caballeros, repitiendo con frecuencia el nombre de la casa que deseaba encontrar, hasta que uno de ellos me tomó del brazo y con toda seguridad me depositó en el mesón.

parte 5

…Marcelino (sirviente) me preparó café, del que bebí sin más apetito, pero, cuando hube terminado, mi amigo, el señor Kimble, y un inglés cuyo nombre he olvidado, aparecieron llevando con ellos mi futuro intérprete. El señor kimble me ofreció muchos consejos amigables respecto a mi viaje y, luego de exhortar a mi nuevo empleado a comportarse con lealtad y bravura, me dejo en su compañía, despidiéndose de mí los otros dos maneras afectuosa…
Temprano en la mañana del 5 día del mes salí de Fresnillo…mi comitiva lucía una apariencia grotesca. Además de mí, consistía de cinco hombres bien armados y diez animales…
Mi viaje de ese día fue hasta Sain Alto, una distancia de cincuenta millas completas desde Fresnillo.

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